Carta a una madre


lunes, 25 de abril de 2016

CARTA A UNA MADRE.

Otra noche más mientras estoy tumbada con mi hijo al lado durmiendo a mi vera me pongo a pensar en todo esto de la maternidad y el cambio que ha dado mi vida.
Recuerdo como era antes de ser madre y la recuerdo como algo lejano. Recuerdo como pensaba que era la maternidad y lo que iba a ser de mi el día que fuera mama.
Nunca hasta que no eres madre piensas que puede cambiar tanto tu forma de vivir el día a día ni lo que va a cambiar tus prioridades.
La maternidad está muy idealizada en la sociedad. No sé, quizás por el miedo a expresar lo que realmente se puede llegar a sentir.
Antes de ser madre no entendía tantas cosas. No entendía como una mujer iba por la calle vestida echa un desastre con los niños o como podía llevar una camiseta llena de comida. No entendía el momento de perder los nervios y querer tirarse de los pelos.
O sin ir más lejos. No entendía a mi madre. No he llegado a comprender y a entender sus sentimientos hasta que yo no he sido madre.
Me pongo a pensar en tantos momentos que he vivido con ella cuando era pequeña y no tan pequeña y no entendía.
Noches hasta las 6 de la mañana para hacerme un disfraz o ayudandome a terminar un trabajo para el colegio. Mañanas que se levantaba a las 8 de la mañana para a las 12 tener la casa lista y llevarnos a la playa y así todos los días. Descuidandose a ella misma. Sin nadie que le preguntara que es lo que te gustaría hacer para ti?
Recuerdo que no hace mucho tiempo incluso estando ya embarazada con una amiga nos reiamos de imagenes que veíamos en la preparación al parto de un dibujo de una mujer que salía sin depilar y despeinada mientras su bebe lloraba.
En aquel entoncés me parecía exagerado. Pero como va a ser así? Si ser madre es lo mejor del mundo.
Y la culpa no es nuestra. Es culpa de la sociedad en la que vivimos en la que todo se idealiza hasta tal punto que nos hace sentirnos culpables sin tenemos un pensamiento negativo sobre la maternidad.
Hoy entiendo tantas cosas....
Entiendo las ojeras, las piernas sin depilar, la casa hecha un desastre, la sensación de querer hacer mil cosas y el agobio por hacerlas en esos minutos que el bebe se echa la siesta. Entiendo las noches sin dormir. Entiendo el no alimentarse bien, el no tener vida social y que no puedas evitar estar todo el día hablando de tu hijo, pero sobre todo entiendo la frase que me decía mi madre. YA TE ENTERARAS CUANDO TENGAS UN HIJO LO QUE DUELE.
No existe frase más verdadera, porque duelen y duelen mucho.
Creéis que una madre dejaría de ser todo lo que ella era antes de ser mama si no dolieran?
Y duelen porque se aman. Se ama a un hijo más que a nuestra propia vida y por eso dejamos de lado la nuestra, porque es un amor tan inmenso, tan verdadero, tan especial que no nos importa el agotamiento mental.
Pero es duro. Es la prueba más dura que nos da la vida. Lo duro no es el dolor de parirlo. Lo duro viene después.
Lo duro es el agotamiento extremo. Sentirse tan cansada que hasta llegas a pensar que estas enferma, lo duro es el machaque psicologico de todo lo que van a opinar al respecto de como llevas la maternidad, lo duro es tener días que no puedes más y querer salir y gritar  de desesperación, lo duro es sentirse sola y que todo el peso de las obligaciones recaen sobre una misma. Lo duro es la impotencia de no saber si estas haciendolo bien. Lo duro es el miedo a equivocarte y el dolor que se siente cuando se enferman y haces malabarismos para verlos mejor. Lo duro es mirarte al espejo y no reconocerte. Lo duro es no tener intimidad  con tu pareja y no quedar apenas con tus amigas, porque además cuando quedas te sientes un estorbo y que no te entienden, como aquel día que tu tampoco entendías nada. Lo duro  son los dolores del paritorio, las heridas en el pecho, las mastitis, porque no tienes tiempo ni para enfermarte. La depresión de no encontrarte y de no saborear tu esencia. Lo duro es el sentir de pronto que la vida pasa volando, los días, los meses, los años  y seguir culpandote por ser tan imperfecta.....
Pero mientras escribo estas palabras miro a mi hijo dormir y veo esa cara que se formo dentro de mi y tomo vida en mi vientre y lloro. Lloro de emoción y pienso ¿Como puedo a pesar de todo ser tan feliz?
Es cierto, él a cambiado mi vida, pero me enseña tantas cosas y soy tan feliz cuando lo veo reir que se quitan todas las penas del mundo y vuelvo a recuperar fuerzas donde ya no pensaba que las tenía, porque  solo quiero que el sea feliz y si para ello tengo que tener ojeras, pues bienvenidas seais.